CIRUGIA ESTETICA:

Tenía arrugas en la parte superior del pecho provocadas por el envejecimiento de la piel y decidió acudir a una clínica de estética donde le recomendaron un tratamiento con láser. La paciente recibió dos únicas sesiones que fueron suficientes para provocarle una grave lesión en el escote, según recoge una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 9 de A Coruña. A la paciente le ha quedado una cicatriz por falta de pigmentación que no tiene solución, pues los riesgos de una nueva intervención son muy elevados.

El Juzgado de Primera Instancia número 9 ha condenado a una clínica de estética de la ciudad a indemnizar con 27.800 euros a una paciente por las quemaduras que un tratamiento con láser le provocó en el escote. La demandante acudió el 23 de abril de 2003 al centro de estética para consultar sobre la posibilidad de suprimir unas arrugas en la parte superior del pecho provocadas por el envejecimiento de la piel. Aceptó el tratamiento que le propusieron, cuyo coste ascendió a 2.500 euros. Recibió dos aplicaciones de láser y, en la tercera visita a la clínica, el personal que la atendió constató que empezaba a presentar problemas en la zona tratada.

Según el especialista que atendió a la mujer tras la quemadura, y que declaró en el juicio, la cicatriz que presenta la paciente “se trata de una secuela estética grave por su localización y visibilidad que no se puede corregir”, pues los riesgos de una nueva intervención quirúrgica son demasiado elevados.

En su defensa, los representantes del centro demandado alegaron “que la información recibida por la paciente en cuanto a los riesgos fue más que suficiente para que tuviera conciencia de los mismos y, además, que la práctica realizada por el médico se ajustó en todo momento a las mejores prácticas médicas existentes”.

Para el médico que operó a la paciente, la técnica abrasiva empleada para hacer desaparecer las arrugas fue el adecuado pues, en su opinión, la quemadura que se produce es controlada. Según el médico, las complicaciones fueron consecuencia de haber utilizado en las curas un láser inapropiado, el V-Bean, que se emplea para quemar venillas y que nunca debe utilizarse en zonas previamente quemadas.

La juez ha estimado conveniente que la clínica indemnice a la paciente con 27.800 euros pues, además de las secuelas que padece, ha necesitado de atención médica “derivada de un error en la aplicación del tratamiento, situación que se ha prolongado más de un año”.