DIARIO SUR Había tenido dos hijos, una niña que ahora tiene 11, y un niño, que ya ha cumplido 5. A los dos los amamantó durante un año. «El resultado fue que mi pecho, de una talla 120, se había descolgado», según dice Sandra Sánchez, de 33 años, mientras enciende un cigarro con cierto nerviosismo. «Había dejado de fumar hace siete años y todo esto me ha hecho que vuelva», asegura mientras cuenta cómo el cirujano estético, en vez de levantarle las mamas, que era lo que ella le había pedido, le hizo una mastectomía subcutánea bilateral. «Tenía un pecho precioso y me lo quitó sin preguntarme», dice mientras enseña una foto en la que aparece relajada, en la playa, y con un biquini en el que se constata fácilmente su afirmación. Ahora, tras haberse sometido a cinco operaciones de pecho, su caso está en la Fiscalía por una petición que ha hecho la Asociación del Defensor del Paciente, del que es abogado Damián Vázquez, que también está recogiendo las pruebas periciales para interponer una demanda en nombre de Sandra.

El caso es que esta joven entró en el quirófano a finales de septiembre de 2008 para que le levantasen el pecho, como cuenta, y salió del mismo sin sus mamas, que habían sido sustituidas por unas prótesis. Según relata su abogado, Damián Vázquez, en el parte médico, aparece inexplicablemente mamoplastia de aumento. «Yo le dije que quería volver a ser madre y que quería darle el pecho a mi hijo, y el cirujano (del que no quiere decir su nombre ni tampoco el de la clínica donde la operaron, ya que afirma que está recibiendo muchas presiones) hizo lo que le dio la gana», como relata Sandra. «Me dijo que me había extirpado las mamas porque mi madre había tenido un cáncer de pecho. Pero las cosas no se hacen así, ¿no? No tenía mi consentimiento. A todos los médicos que he consultado me han dicho que esto, en cualquier caso, es una mala praxis», sentencia Sandra. Tras la primera operación, se le necrosó el pecho y la areola, y fue de nuevo al cirujano, que volvió a intervenirla a principios de octubre y le cambió las prótesis por unas más pequeñas. Tras esto, las heridas seguían supurando, siempre según la versión de Sandra. Y en noviembre vuelve a ser intervenida en la que ya es su tercera operación. «Me puso otras prótesis más pequeñas, pero como no cicatrizaba, me operó otra vez», subraya Sandra. Y en esta cuarta operación, de nuevo le introduce otras prótesis. Pero ahí no acaba su calvario. A mediados de diciembre, solo un mes después se le abre el pecho izquierdo, y entonces el cirujano le retira la prótesis en su consulta, según indica. «El 31 de diciembre de 2008 se me abre el otro pecho y el 2 de enero de 2009 me lo quita en quirófano. Desde entonces hasta el 21 de mayo estoy sin mamas, y en esa fecha me pone dos prótesis de aumento mamario redondas», subraya Sandra contando lo que es ya su quinta operación. En ese momento, el cirujano, según Sandra, le dice que le intervendrá a finales de año para hacerle una reconstrucción, «previo pago». «Me siguen doliendo, pero me dan el alta y vuelvo a trabajar en diciembre. Así aguanto hasta abril de 2010, que era la comunión de mi hija para no preocupar a mi familia. Después me voy a urgencias y me las quitan porque están capsuladas. Mira -se señala- llevo dos almohadillas. En Carlos Haya me dijeron que me habían hecho una barbaridad». «Ahora -añade- lo que quiero es una reconstrucción».

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