La cirugía plástica retrocede. El número de personas que pasaron el año pasado por el quirófano para mejorar su aspecto cayó cerca de un 30%, según un estudio de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Estética (Secpre). Como el mercado de los coches de lujo o la inmobiliaria, el negocio y la atracción por estas intervenciones se ha trasladado a los países poderosos y emergentes. En el ránking mundial se sitúan Estados Unidos, Brasil, India, China, México, Japón y Corea del Sur. España se queda en el puesto número 15 por número de operaciones de plástica.

Frente a las operaciones de cirugía mayor, ganan terreno las intervenciones estéticas que no necesitan quirófano. El botox y los rellenos faciales, más económicos que el «lifting», se han disparado. Solo en 2009, se administraron entre 75.000 y 80.000 unidades de toxina botulínica, una opción «más barata en épocas de vacas flacas», apuntó el presidente de los cirujanos plásticos, Ezequiel Rodríguez.

El informe, realizado en 288 centros privados de toda España, revela que el 96% de los cirujanos plásticos y estéticos consultados reconocen el efecto de la recesión en sus consultas y aun así en España se hicieron 105.000 intervenciones de cirugía estética en 2009. La operación más pedida fue la liposucción, con 20.069 intervenciones, seguida del aumento de mamas (18.516) y, a bastante distancia, la cirugía de párpados (7.262), nariz (5.701) y la reducción de abdomen (4.352).

La liposucción gana al aumento de mamas porque es una opción solicitada por ambos sexos. Pero si pensamos solo en mujeres, la colocación de implantes mamarios es la cirugía estética de preferencia entre las de menos de 29 años. A medida que se cumplen años, se opta más por hacer arreglos en el rostro, desde corregir los párpados a un «lifting» para eliminar las arrugas. Los varones optan en mayor medida por la cirugía facial en todas las franjas de edad, y esta proproción aumenta a medida que se cumplen años; hasta llegar al 61,4 % en el colectivo de 45 años en adelante.