El Juzgado de Primera Instancia número 3 ha condenado a un cirujano plástico de Santander a indemnizar con 27.569 euros a una paciente, que tras someterse a una operación de cirugía estética para mejorar su aspecto físico en ojos, cejas y papada, se quedó sin poder cerrar un párpado por una «mala praxis médica». La «incorrecta» intervención del médico no sólo provoca molestias a la paciente, que se ha visto abocada al uso continuo de colirios para lubricar el ojo, sino que «tiene una trascendencia estética y puede generar en el futuro problemas en la córnea».
La sentencia considera probado que la intervención del médico fue «incorrecta» en varios aspectos. Así, el consentimiento informado de la paciente fue «incompleto»; la intervención se realizó sin presencia de anestesista, requisito aconsejable aunque no exigible y, lo que es más grave y relevante, el cirujano cortó en la zona del párpado más piel de lo adecuado, lo que provocó que no pueda cerrarlo.
El médico negó las acusaciones y alegó que los problemas originados en el párpado se debían a un problema de cicatrización de los tejidos, siendo posible revertir la situación con una nueva cirugía.
Sin embargo, a la vista de los informes periciales, el juez  concluye que la praxis médica fue incorrecta, fijando la indemnización en 27.569 euros.
Entiende que el consentimiento informado fue «incompleto» ya que se dio para la primera operación pero no para la segunda. Además, la paciente no fue informada de que el acortamiento del párpado podía impedir cerrarlo. Por otro lado, la intervención se realizó sin anestesista y finalmente se cortó más piel de la aconsejada, lo que provocó la secuela.