Marilyn Leisz es una estadounidense que hoy día, tras una segunda cirugía de párpados, no puede cerrar los ojos.

La primera operación estética fue para borrar los signos de una enfermedad congénita llamada ptosis, que se caracteriza por una caída del párpado superior.

La segunda intervención fue claramente una cirugía estética.
Y Marilyn está pagando muy caro, más allá de la factura, porque debe dormir con una máscara y humectar sus ojos periódicamente.

Demandó a su cirujano, Paul Parker, y el tribunal le otorgó una indemnización de 115.000 dólares. Una suma que Marilyn sin embargo, no la considera suficiente.

“Es una broma. No tomaron en cuenta lo que es llevar esta cruz cada día.
Yo estaba esperando unos 500 000 dólares. A pesar de eso, nada se puede arreglar. Los ojos no tienen precio. ”

Por su parte, el cirujano en cuestión ha decidido defenderse a través de
un comunicado de prensa: “Como un cirujano plástico certificado, realicé
más de 10 000 intervenciones en los últimos 25 años. Nuestra práctica
se centra en la compasión, la atención al detalle y la calidad de
la atención a los pacientes. Tenemos miles de pacientes satisfechos que
nos envían innumerables cartas llenas de comentarios positivos. ”

Sin embargo, Marilyn no ceja.

“Quiero hacerle mala publicidad a este cirujano”, dijo.

También consultó a especialistas de Pennsylvania, pero tiene miedo de otra cirugía.

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